martes, 5 de noviembre de 2013

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EMILY DE 7 VENCE  LA LEUCEMIA GRACIAS A  LA TERAPIA CELULAR




A sus 7 años, Emily Whitehead es una pionera: es la primera niña que venció la leucemia a través de un innovador tratamiento en el que sus propias células inmunitarias fueron reprogramadas para luchar contra el cáncer.

Luego de haber sido curada en Filadelfia (este de Estados Unidos) hace ahora 11 meses, el cáncer de Emily está en remisión. Su madre cuenta que la pequeña está feliz de poder jugar con su perro, de leer y escribir, un año después de su tratamiento, su última esperanza según le dijeron los médicos luego de recaídas precedentes en su enfermedad. Emily sufre un tipo de cáncer conocido como leucemia linfoide aguda (LLA). La LLA es la forma más común de leucemia en niños y, a menudo, tiene cura. Sin embargo, en su caso se trataba de un tipo de alto riesgo que es resistente a los tratamientos convencionales.

Investigadores estadounidenses anunciaron en los últimos días los éxitos prometedores de este nuevo tipo de terapia celular, que permitió a varios enfermos, entre ellos Emily, obtener la remisión al “reprogramar” los linfocitos de su cuerpo -los encargados de coordinar la respuesta inmune celular en el organismo- para que ataquen a las células cancerígenas. La técnica consiste en eliminar de la sangre de los enfermos los linfocitos T, las principales células del sistema inmunitario, para modificarlos genéticamente con la ayuda de un virus y dotarlos de un receptor molecular que les permite atacar a las células cancerígenas. El caso de Emily Whitehead muestra “cómo estas células tienen un potente efecto anticancerígeno en los niños”, afirmó por su parte en la revista New England Journal of Medicine el coautor de la investigación, Stephan Grupp, del Hospital para niños de Filadelfia, donde la pequeña fue tratada. Sin embargo esta técnica fracasó en el caso de otra niña enferma, que no sobrevivió, apuntando a la necesidad de más estudios para mejorar la terapia que está siendo ensayada. Un grupo de cinco adultos de edades de 23 a 66 años, que sufren también de LLA. fueron sometidos a este tratamiento y en tres de ellos el cáncer está en remisión. “Aunque el nuevo tratamiento sea prometedor contra el cáncer debe de ser ajustado todavía para obtener una eficacia óptima y durable y minimizar también los efectos secundarios”, señalan los autores de la investigación, realizada en Nueva York. Cada paciente tiene necesidad de un tratamiento individualizado y deberá enseguida tomar medicamentos para potenciar sus defensas inmunitarias, quizá durante el resto de sus vidas. Pero si se confirma su eficacia, el tratamiento podría generalizarse de aquí a algunos años, espera Michael Kalos, de la Universidad de Pensilvania, que trabaja en el proyecto. “En nuestro caso los datos que hemos recogido parecen tan prometedores que esperamos pasar a la segunda fase del estudio. Si éste va bien podremos ver a las autoridades regulatorias y decirles ‘aquí hay algo que nos gustaría que fuera autorizado para el mercado”, concluye Kalos.
Foto cortesía  scottchan freedigitalphotos.net




EL TRASPLANTE DE CÉLULAS MADRE DEL ESPERMA RESTABLECE LA FERTILIDAD TRAS LA QUIMIOTERAPIA EN LA LEUCEMIA INFANTIL





El trasplante de células madre del esperma restablece la fertilidad tras la quimioterapia aplicada al tratamiento de la leucemia infantil, según un estudio de la Universidad de Osaka (Japón) que se publica en la edición digital de la revista 'Journal of Clinical Investigation'.  Los expertos explican que mientras que más del 70 por ciento de los pacientes de leucemia infantil sobreviven, la quimioterapia curativa puede a menudo deteriorar de forma irreversible la formación de espermatozoides, causando la infertilidad en los varones.  Según los científicos, la única opción clínica en la actualidad para la preservación de la fertilidad en los pacientes de leucemia es acudir a un banco de esperma antes de comenzar el tratamiento.

Sin embargo, las células germinales maduras no se desarrollan hasta los inicios de la pubertad, los niños no pueden beneficiarse de posteriores técnicas de reproducción asistida.  Según los expertos, a pesar de que el transplante de células germinales propias después de la quimioterapia mantiene la promesa de restablecimiento de la fertilidad, el mayor obstáculo es el riesgo de contaminación de células leucémicas que puedan inducir una recaída. 
En el estudio actual, los científicos describen una forma en el que las células germinales sanas, incluidas las células madre espermatogénicas, pueden distinguirse y separarse por completo de las células leucémicas en ratones para cultivarlas y preservarlas.

Estas células fueron trasplantadas en las gónadas de ratones sanos expuestos a agentes de quimioterapia. Las células madre germinales tuvieron éxito al colonizar y fueron capaces de producir una descendencia sana. El éxito en el nacimiento de una camada de los ratones trasplantados, ratones a los que no se transmitió la leucemia, sugiere el potencial del autotrasplante de células madre seleccionadas en el tratamiento de la infertilidad resultado del tratamiento anticancerígeno de la leucemia infantil.





EL CÁNCER INFANTIL ES CURABLE





La leucemia linfoblástica aguda es el cáncer más común en niños. En las últimas cuatro décadas se han hecho importantes progresos en el diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad, y la buena noticia es que el cáncer infantil se puede curar en la mayor parte de los casos si se detecta con suficiente antelación y se consigue la igualdad de acceso al tratamiento.

El éxito del tratamiento depende de una detección temprana, igualdad de acceso al tratamiento: quimioterapia y las medidas de soporte. Esto sirve como un índice del estatus de la hematooncología en los países de recursos limitados. Teniendo en cuenta la alta posibilidad de curación, la leucemia es el blanco del cáncer pediátrico para diseño de programas en países con recursos limitados. Las fallas en el tratamiento en nuestro país se deben fundamentalmente al diagnóstico tardío, falta de medidas de soporte, la contratación de recursos humanos especializados, falta de presupuesto asignado para la lucha contra el cáncer infantil y la comorbilidad. 

“La probabilidad de curación del cáncer infantil es más de dos veces superior a la del cáncer en los adultos. Para salvar la vida de miles de niños cada año es fundamental que el cáncer infantil se detecte pronto y que mejore el acceso al tratamiento en los países en desarrollo. Actualmente, solo un 20% de los niños viviendo en países en vía de desarrollo reciben el tratamiento necesario. Y en estos países viven el 80% de los niños del mundo”. El reconocimiento de los síntomas puede salvar la vida de un niño. Los niños no solo padecen tipos de cáncer diferentes a los que sufren los adultos, sino que también presentan síntomas, tratamientos y tasas de supervivencia (pronóstico) distintos.



Hace cuarenta años, el cáncer infantil era mortal en los países desarrollados casi por igual. El emprendimiento de acciones enérgicas ha cambiado el panorama espectacularmente, de modo que hoy en día la mayoría de los niños sobreviven al cáncer, pero este no es el caso en los países en desarrollo, donde la mayoría de los niños con cáncer siguen muriendo. Hemos de conseguir que la supervivencia al cáncer sea la norma, y no la excepción. 

Debemos comprometernos a tratar de acortar la distancia entre estos dos mundos. Este es el momento de actuar, para así juntos poder salvar la vida de los niños. Hoy la mayoría de los niños con cáncer sobreviven, y los programas para el tratamiento y manejo del cáncer pediátrico deben desarrollarse en centros médicos especializados con equipos de profesionales multidisciplinarios que incluyan pediatras, hematooncólogos, cirujanos, anestesistas, nutricionistas, cardiólogos, neurólogos, radioterapeutas, psicólogos, maestras, enfermeras.

Se requieren, además, laboratorios especializados en hematooncología para el diagnóstico correcto, la incorporación de nuevas tecnologías para el diagnóstico correcto, unidades de medicina transfusional, medicamentos como quimioterapia y antibióticos e infraestructura edilicia apropiada, así como una casa de alojamiento para los pacientes y familiares que lleguen del interior del país. Todo esto debe acompañarse de un presupuesto adecuado para que el sistema sea sostenible.
 En nuestro país desde hace 20 años funciona la Unidad de Hematooncología para tratamiento del niño con cáncer en el servicio de pediatría del Hospital de Clínicas.

Recién en el año 2003, la Unidad de Hematooncología se trasladó al CMI y cuenta con la infraestructura edilicia adecuada y con la ayuda de las autoridades, fundaciones, sociedad civil y grupo de padres y va adquiriendo los equipamientos, recursos humanos necesarios para el tratamiento del niño con cáncer. De 1990 a 2006, en total, 1.152 niños fueron diagnosticados y tratados en la unidad de HO.

Los recursos económicos para el diagnóstico y el tratamiento quimioterapéutico, insumos, así como recursos humanos, son solventados por personas solidarias y las fundaciones que asisten a la Unidad. Las estadísticas de la Unidad de Hematooncología muestran que la curación es posible: del 9% de curación en 1990 a 70% en el año 2006. Queda, sin embargo, mucho por hacer. Para ello es necesario que diagnóstico y tratamiento sean garantizados por el Gobierno para todos los niños con cáncer del país.

Dra. Angélica Samudio; Directora del Programa Nacional de Sangre







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